
Alba Mozas Gómez

Alba Mozas presenta “Ardilla” en Teruel Punto Photo, un proyecto fotográfico íntimo sobre memoria, cuerpo y emoción
La artista turolense Alba Mozas participó en el Festival Internacional Teruel Punto Photo 2017 con Ardilla, una exposición fotográfica mostrada en las cristaleras de Caja Rural de Teruel. Este proyecto supone una de sus propuestas más personales, una serie de imágenes en las que la autora convierte su propio cuerpo en herramienta artística para hablar de la herida emocional, la transformación interior y la capacidad del arte para sanar.
Ardilla está compuesta por ocho fotografías realizadas en 2016 a partir de una experiencia biográfica marcada por una ruptura sentimental. Lejos de plantearse como un simple ejercicio de autorrepresentación, la obra nace desde la necesidad de dar forma visual a emociones complejas, recuerdos y ausencias. En estas piezas, Alba Mozas utiliza la fotografía como lenguaje de introspección, construyendo una narrativa donde lo personal se convierte también en una reflexión abierta al espectador.
Uno de los aspectos más significativos de esta serie es su vinculación con el espacio doméstico. Las imágenes fueron realizadas en su propia casa, un entorno que no aparece como fondo neutro, sino como parte esencial del discurso visual. En el trabajo de Alba Mozas, fotógrafa en Teruel, el hogar se entiende como lugar de memoria, de intimidad y de carga emocional, algo que ya había estado presente en otras obras de su trayectoria y que en Ardilla adquiere una nueva profundidad.
El proyecto tiene además un fuerte componente performativo y autobiográfico, ya que la propia artista aparece en las imágenes como modelo y como canal expresivo. Esa decisión refuerza el carácter honesto de la serie y acentúa su intensidad emocional. Este gesto no responde solo a una voluntad de mostrarse ante los demás, sino también a un proceso de enfrentarse a sí misma desde el arte, desde la imagen y desde la exposición de la propia vulnerabilidad.
Cada una de las ocho obras se vincula a un sentimiento concreto —como la alegría, la pasión, el deseo, la madurez o el amor— acompañado por la idea de “0% cargando”, una expresión que remite al vacío posterior a la ruptura, pero también al inicio de una reconstrucción. Esa simbología convierte la serie en una especie de mapa emocional donde la fotografía actúa como proceso de reinicio, memoria y transformación.
En varias de las imágenes, Alba Mozas incorpora además recursos de fotomontaje, ampliando el lenguaje fotográfico hacia territorios más cercanos a la experimentación visual. Con influencias de artistas como Hans Bellmer o Hannah Höch, referencias que ayudan a entender la dimensión simbólica y, en algunos casos, casi surrealista de algunas piezas. Esta evolución muestra también una faceta importante de la autora: su interés por no limitar la fotografía a una mirada documental, sino explorarla como espacio de creación, manipulación y búsqueda estética.
La serie Ardilla confirma así una línea muy reconocible en la obra de Alba Mozas: la transformación de experiencias personales en proyectos artísticos capaces de generar belleza, reflexión y sentido. También ha trabajado la fotografía como limpieza de emociones, como en 365, la artista trabaja con recuerdos y heridas que, al pasar por el arte, se convierten en otra cosa: en imagen, en símbolo y también en una forma de reparación emocional.
Con esta exposición en Teruel Punto Photo, Alba Mozas reafirma su voz como artista turolense y como creadora visual interesada en la relación entre cuerpo, memoria, emoción y espacio. Ardilla no solo habla de una vivencia íntima; también invita a pensar en la manera en que todos habitamos nuestras pérdidas, nuestros recuerdos y nuestros procesos de cambio. Desde esa sinceridad, la fotografía se convierte aquí en un lenguaje profundamente humano.




